¿La unión hace la fuerza?

Recordemos algunos de los siguientes slogans, proverbios o metáforas: ¡El pueblo unido jamás será vencido!  ¡La unión hace la fuerza! ¡Uno sólo, juega solitario! Dos hacen mucho ruido. ¡Tres forman pandilla y cuatro arman una revolución! ¡Unidos venceremos! Y muchos otros más…

Si lo anterior es cierto (y de hecho lo es) ¿Por qué al mundo de la música iberoamericana le cuesta tanto trabajo ponerlo en práctica?

Instituciones como A.R.T.E. o La Academia Latina de la Grabación, son algunas de las muchas plataformas en las cuales profesionales o técnicos provenientes de diversos orígenes pueden unirse para lograr beneficios comunes. Y, sin embargo, a diferencia de los países anglosajones, en Ibero América a cada persona que se suma a las mismas, hay que “convencerla” para que colabore y se sume al esfuerzo colectivo.  Ese convencimiento puede ser institucional, a través de propaganda (redes sociales, folletos, marketing) o bien de boca en boca, sistema básico a través del cual personas a las cuales creemos, respetamos o admiramos nos transmiten el beneficio de pertenencia y entonces nos registramos como miembros, participantes o asociados de la institución a la que fuimos referidos.

Tal vez esto se entiende más si conocemos un poco de nuestros antecedentes culturales.  En nuestra sangre Latina, la familia se constituye en el centro primordial de orden, crecimiento y establecimiento de relaciones entre individuos.  Conforme los hijos crecen, aprenden que además de interactuar con la familia posiblemente algunas amistades podrán integrarse al círculo íntimo de personas en las que se puede confiar…pero seguramente deberán pasar por la aprobación del núcleo familiar…y cuando menos de la mamá.  Ese tejido social, limita mucho nuestro crecimiento profesional pues nuestro círculo es cerrado y pequeño.

Los anglosajones en cambio, desde pequeños son motivados a pertenecer a círculos sociales externos a la familia. La iglesia es un primer círculo, así como El Club de Leones, los Rotarios, asociaciones deportivas (como la Pop Warner, por ejemplo), las fraternidades Universitarias y posteriormente las asociaciones que agrupan a médicos, contadores, abogados, científicos…y hasta los artistas, músicos, técnicos.  La gente pelea por participar en estas organizaciones porque saben que al estar agremiados deberán pagar, invertir tiempo y seguramente sacrificar algo, pero a cambio están informados de lo último en sus áreas profesionales.  Mientras más participen positivamente más se destacan, más se relacionan y son más recomendados.

Una vez que los profesionales y técnicos desarrollan la habilidad de relacionarse dentro de estas instituciones y eventos, entonces buscan aquellas instancias que les convienen.  Por ejemplo, para un abogado es muy interesante participar en Consejos Directivos de museos, galerías, teatros o gremios musicales.  Así seguramente irá extendiendo su red de posibles clientes, y desde luego logrará más que si solo se agremia al Colegio de Abogados en donde estará rodeado de sus colegas y propia competencia; pero al estar en su propio gremio está rodeado de colegas que el día de mañana le pueden referir.

A esta actividad se le llama en inglés: NETWORKING y no tiene una traducción precisa al castellano. Quizá se puede interpretar como el arte de usar las redes personales, y ahí radica la validez y sabiduría de participar en organizaciones como, entre otras, A.R.T.E. y la Academia Latina de la Grabación.  Si participamos todos y todos nos ayudamos nuestra red será cada vez más fuerte.  Nos podemos ayudar y beneficiar mientras más participemos.

Durante muchos años viajé profesionalmente por el Continente Americano.  Cuando decidí cambiar de actividad y disfrutar un poco más de mi casa y familia, descubrí que no conocía a nadie en mi lugar de residencia.  A nadie.  Me asocié a Cámaras de Comercio, a Instituciones de ayuda social, y a la Academia Latina de la Grabación, todas de alguna forma u otra relacionadas con la música.  En doce meses había yo construido una red de contactos impresionante y ahí aprendí que unidos la hacemos mejor.

Gabriel Abaroa

Presidente/Consejero Delegado

Academia Latina de las Ciencias y Artes de la Grabación 

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