EDITORIAL JUNTA DIRECTIVA A.R.T.E. REVISTA ESCENARIOS AGOSTO-SEPTIEMBRE 2018

NO TODO SIGUE IGUAL

Ni siquiera el propio Julio Iglesias puede defender que “la vida sigue igual”, porque afortunada o lamentablemente según la ocasión nada permanece inamovible con el paso del tiempo.

En los albores de la temporada otoñal que se nos avecina será bueno recapitular sobre lo que no sigue igual, de manera que esa reflexión nos encamine hacia el secreto de la adaptación. Salvo que pensemos en teorías difíciles de asimilar está demostrado que la adaptación a los cambios es el proceso que nos permite evolucionar y sobrevivir.

Es evidente que este negocio sufre variaciones y como todo en esta vida, parece que los cambios continuarán y serán cada vez más trascendentes. En los últimos años, la crisis redujo la condición de contratante principal de los ayuntamientos, y también abrió puertas a la empresa privada, un cambio positivo que revalorizó la actividad. Una espita que a nadie interesa cerrar.

De todas esas puertas abiertas destacan sin duda los Festivales. Si alguien hubiera pronosticado en 1975 tras el éxito inesperado del Festival Canet Rock lo que acontecería a partir de los 90, hubiera corrido el riesgo de ser tildado cuanto menos de fantasioso. Aquel superéxito de la época que reunió a una multitud de 40.000 personas hoy no se clasificaría ni para cuartos de final en un país con más de 10 Festivales por encima de los 100.000 asistentes. Actualmente casi un millar de Festivales llena nuestro país en experiencias singulares para vivir la música de una manera social  y de interacción entre el público asistente difícil de experimentar de otra forma. Está por ver si los grupos nacionales podrán afianzarse con esta fórmula o acabarán engullidos en las grandes olas que suponen las estrellas internacionales que tiran del cartel.

La reducción del gratis total, comienza a recolocar nuestro negocio en unos parámetros más sensatos y acordes con nuestro potencial poblacional y cultural. Cada vez más es el público (siempre soberano) quien decide cuáles serán los artistas o los espectáculos que cuenta con su favor y no el gusto personal y siempre subjetivo de aquella persona, receptor del dinero destinado por las arcas públicas al esparcimiento de la totalidad de los ciudadanos de tal o cual lugar.

Así pues, parece que otra de las tendencias que generan Festivales y Giras en espacios cerrados es la creación de nuevos públicos y recuperación de generaciones que consideran el directo como parte de su diversión, a los que acceden con coste a su presupuesto de ocio, incentivados por los cambios y nuevas alternativas de participación que ofrecen estos espectáculos.

Sin embargo, hasta los mejores premios conllevan sus amarguras y este nuevo modelo aparea una enorme dificultad para el desarrollo de nuevos artistas. En un país donde la música popular no dispone de escaparate en las televisiones, ni tan siquiera en la pública que pagamos todos y que su difusión se tiene que hacer a través de plataformas que cobran por casi todo, dar a conocer nuevas propuestas acaba convirtiéndose en un ejercicio de fe y en una tarea hercúlea.

Al menos parece que los responsables políticos empiezan atender nuestras demandas: el IVA, la reventa de entradas sin control, el estatuto del artista. Puede que estas luces de esperanza acaben alumbrando lo suficiente para la supervivencia. Parece estamos iniciando nueva etapa, nada es igual. Entonces y en todo caso siempre nos quedará Bob Marley y su consejo de “Don´t worry about a thing, because every little thing is going to be all right” (no te preocupes de nada, porque cada pequeño problema va a estar bien”. Bendito Jamaicano.

Junta Directiva de A.R.T.E.

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